Mostrando entradas con la etiqueta psico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta psico. Mostrar todas las entradas

domingo, noviembre 18, 2007

M&M's

Conozco una profesora a la que llamamos M&M's y no porque sea de chocolate con cacahuete ni porque esté buena aunque tampoco es que esté de mal ver, la verdad. Sin embargo, la fama de su mala leche le precede, le persigue y ella la sigue fomentando.
Uno de mis peores miedos es convertirme en ella, por eso la observo.
Las persona criticamos pero raras veces intentamos ponernos en el lugar de las personas a quienes repudiamos por su comportamiento. La empatía nos ayuda a comprender lo que no queremos ser poniéndonos en su piel para esquivar y evitar lo que no nos gusta. El problema es que la empatía suele poner en evidencia cierta similitud entre el comportamiento que repudias y el tuyo propio que consideras tan diferente. Analizar y desmenuzar el comportamiento ajeno significa también enfrentarse de cara y con valentía a los propios defectos.

domingo, abril 15, 2007

Me equivoqué de carrera

Una pared, dos paredes, tres paredes, cuatro paredes, un techo y un suelo. Si estás en una habitación sin puerta la habitación tiene que estar por fuerza en tu mente, si entraste por algún lado debe haber algún sitio por donde poder salir. La palabra éxito que nosotros conocemos como resultado feliz viene irónicamente de la palabra latina exitus que no es más que salida.
Nash llegó a conocer a fondo los pormenores de su mente y comprendió los mecanismos que regían su enfermedad combinándolos con sus vivencias personales. Los enfermos mentales desarrollan sus delirios en el contexto de su vida, bajo su punto de vista. Cualquier tipo de enfermo debe crear su propio mapa mental, que es lo mismo que encontrar la situación de la puerta para dejar de sentirse encerrado en una habitación pintada de negro y pasar a un cuarto del que pueda controlar cuando entrar y salir. Me remito a gente más sabia "aquel que conquista a otros es fuerte, pero el que se conquista a sí mismo es poderoso".

sábado, abril 14, 2007

La Teoría del Vínculo de John Bowlby

La Teoría del Vínculo constituye uno de los avances más importantes del Psicoanálisis realizados después de Freud. Fue formulada por John Bowlby. Esta teoría explica la personalidad del individuo con respecto al apego relativo a los otros, es decir, la forma en la que establecemos las relaciones interpersonales y que puede observarse ya en nuestro patrón de comportamiento de niños y por ello puede verse alterado por las circunstancias a las que nos vemos sometidos en la infancia o en la adolescencia.
Existen los niños seguros, evasivos y ansiosos. De la misma manera cuando crecemos los adultos nos transformamos en personas de carácter (en cuanto a los vínculos establecidos) seguras, evasivas o ansiosas.
La persona segura se siente cómoda al depender de los demás y cuando los demás dependen de él. No le preocupa en exceso el abandono y por lo tanto se siente a gusto en las relaciones y no temen la intimidad ni la proximidad.
El evasivo se siente incómodo en la proximidad, evita la intimidad, detesta la idea de depender de alguien ya sea emocional o de cualquier otra manera. En los momentos de estrés, temor, etc. tienden a buscar menos apoyo al contrario que el resto de individuos. Aunque, sin embargo, se sienten mejor si les dan apoyo porque a pesar de que no lo pidan o lo rechacen, se trata, en el fondo, de una estrategia defensiva ya que en el fondo esperan tarde o temprano ser rechazados. Aparentan una gran capacidad para estar solos, que en realidad esconde una falsa autonomía defensiva porque. Aunque buscan soledad, no la disfrutan.
El ansioso, que es lo mismo que decir el dependiente emocional, es el que se pregunta continuamente si le quieren y teme continuamente el abandono. El ansioso desarrolla una profecía autocumplida: teme de tal manera al abandono que muchas veces acaba por provocarlo. Desea mucho una conexión fusional con su pareja pero, pese a ello, tiende a boicotear inconscientemente esa conexión. El problema es que no sabe establecer esa conexión porque, como en su infancia vivió con un cuidador ambivalente, desea la intimidad tanto como la teme y no sabe ser íntimo de forma saludable. Por eso, cuando la relación alcanza un nivel estrecho de intimidad, la boicotea inconscientemente.
Empiezo a pensar que los textos de psicoanálisis ayudarían a más de una persona a conocerse y a más de otra a solucionar sus conflictos con quien no conoce en suficiente profundidad. No somos en absoluto conscientes de cómo y cuánto influye aquello que nos ocurre en nuestra vida, tanto que gravado en nuestro subconsciente llega a provocar comportamientos reiterados, como una especie de falso destino. Existe el falso destino, sólo que es fruto de nuestro inconsciente. Llegar a conocernos en profundidad podría, sin lugar a duda, llevarnos a saber de qué pie cojeamos, qué traumas soportamos y para un futuro más próspero, en qué medida podemos no repetir esas pautas que al parecer repetimos.
Tengo la absoluta convicción de que al saber cómo funciona tu propia mente tienes un poder tan grande comparable al de los estudios de mercado de las multinacionales que anticipan los movimientos del consumidor de manera ciertamente plausible. Creo que conocerse a sí mismo es el arma más poderosa para no errar o hacerlo de forma menos caótica, es decir, más reflexiva y menos impulsiva. Los impulsivos son inconscientes y todo lo que no sea consciente se podrá ver influido por malos tragos que no deberían guiar en presente sino restar enterrados en el pasado.

martes, abril 10, 2007

Lecturas subterráneas

La persona egoísta sólo se interesa por sí misma, desea todo para sí misma, no siente placer en dar, sino únicamente en tomar. Considera el mundo exterior sólo desde el punto de vista de lo que puede obtener de él; carece de interés en las necesidades ajenas y de respeto por la dignidad e integridad de los demás. No ve más que a sí misma; juzga a todos según su utilidad; es básicamente incapaz de amar. ¿No prueba eso que la preocupación por los demás y por uno mismo son alternativas inevitables? Sería así si el egoísmo y el autoamor fueran idénticos. Pero tal suposición es precisamente la falacia que ha llevado a tantas conclusiones erróneas con respecto a nuestros problemas. El egoísmo y el amor a sí mismo, lejos de ser idénticos, son realmente opuestos. El individuo egoísta no se ama demasiado, sino muy poco; en realidad, se odia. Tal falta de cariño y cuidado por sí mismo, que no es sino la expresión de su falta de productividad, lo deja vacío y frustrado. Se siente necesariamente infeliz y ansiosamente preocupado por arrancar a la vida las satisfacciones que él se impide obtener. Parece preocuparse demasiado por sí mismo, pero, en realidad, sólo realiza un fracasado intento de disimular y compensar su incapacidad de cuidar de su verdadero ser.

Esta teoría de la naturaleza del egoísmo surge de la experiencia psicoanalítica con la generosida neurótica. No sólo ocurre que no consideran esa generosidad como un síntoma; frecuentemente es el único rasgo caracterológico redentor del que esas personas se enorgullecen. La persona generosa no quiere nada para sí misma; sólo vive para los demás, está orgullosa de no considerarse importante. Le intriga descubrir que, a pesar de su generosidad, no es feliz, y que sus relaciones con los más íntimos allegados son insatisfactorias. La labor analítica demuestra que esa generosidad no es algo aparte de los otros síntomas, sino uno de ellos -de hecho, muchas veces es el más importante-; que la capacidad de amar o de disfrutar de esa persona está paralizada; que está llena de hostilidad hacia la vida y que, detrás de la fachada de generosidad, se oculta un intenso egocentrismo, sutil, pero no por ello menos intenso.

Erich Fromm